
Envuelta en sábanas solamente,
Prendiendo un cigarro, con mirada perdida.
Busca librarse de aquel dolor inherente,
Que hace tiempo en su alma resida.
Aquella historia de amor jamás podrá olvidar.
Ahora solo están los labios de papel congelados,
Y su perfume a impregnar.
Siente su cuerpo en llamas al recordar,
al hombre distante que tiende sus sentidos aflorar,
Percibe las cenizas en la cama,
Destellan sus lágrimas, pues no está con quien ama.
La mirada perdida prevalece,
Y la distante ahora es ella.