Extraño tu aroma de hierbas y tabaco,
Tu amor, tus gigantes lentes y tu sonrisa.
Ahora ya ningún cristal me protege,
De esa endemoniada enfermedad,
Del inminente “y nunca más”.
Ahora entiendo el dolor de tu mirada,
Sabiendo que pronto ya no estarías.
Y mil perdones por ser niña,
por no comprender cuánto te extrañaría.
Por ausentarme,
Por negarme a ver lo que dolía.
Daré todo de mi,
para que estés orgulloso siempre,
desde donde sea, por donde vayas.
Si pudiera acercarme a aquél sillón,
Inundarte de abrazos y filosóficas reflexiones…
Jugar con tu gorrita de paja y decirte apropiadamente adiós,
No tengo idea de qué te diría.
Solo sé que no me permitiría llorar,
Pues al sonreír, así me debes recordar.
"Ahora que estoy algo de vuelta a la sociedad... Que ando, medio loca, por ahí. Que canto, que vivo, que respiro… Me preguntan cómo lo hice. Es simple y tenía solo dos opciones… Llegué al fondo: Era lucharla o dejarme morir"
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viernes, 4 de marzo de 2011
Taita
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1 comentario:
hermoso.
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